Gobierno de Bukele impulsa los intereses comerciales de hermana de la primera dama

por Redacción API

Cada vez que la primera dama de El Salvador realiza entregas de audífonos bajo el eslogan “Para que El Salvador pueda oír”, en alianza con la Fundación Starkey, impulsa el posicionamiento de marca del producto que su hermana, Carla Rodríguez de Rondeau, vende en el sector privado. La empresa Apamo S.A de C.V. se encarga ahora de los contratos con el Estado para suministrar los equipos y, en algunos casos, vincula a la empresa de la familia Rodríguez-Rondeau, que los controla y promociona desde hace décadas.

Gabriela Rodríguez de Bukele dice que tiene un compromiso con la población con necesidades auditivas desde hace más de 12 años, desde antes de ser la primera dama de la República. “Desde que Nayib era alcalde de Nuevo Cuscatlán, hemos trabajado de la mano con la Fundación Starkey Hearing”, escribió en sus redes sociales el 19 de junio de 2025. “Hoy, ese compromiso crece con la apertura del Instituto Starkey en El Salvador, el primero en Latinoamérica. Desde aquí, formaremos a nuestro personal de salud para identificar y atender a personas con discapacidad auditiva”, añadió.

Aunque la primera dama presenta el Instituto Starkey como un avance en salud pública, ese instituto no está incluido dentro del organigrama del Ministerio de Salud ni de ninguna institución del Estado. Es un proyecto privado y cierra un círculo de intereses familiares y empresariales en el que los productos Starkey que promueve su hermana, Carla Rodríguez de Rondeau, son protagonistas. 

Graduada como audióloga en Nova Southeastern University de Florida, Estados Unidos, en 1997 conoció a William Austin, mejor conocido como Bill Austin,  fundador y CEO de Starkey. Desde entonces comenzó una relación comercial y de amistad con el billonario y su esposa, Tani Austin, según ha declarado en varias entrevistas.

Captura tomada de la página web starkey.com en enero pasado.

La Fundación Starkey es el ala filantrópica de Starkey Hearing Technologies, o Starkey Laboratories, una empresa privada con sede en Minnesota, y uno de los mayores fabricantes de audífonos del mundo. Hasta hace pocas semanas, la foto de la cuñada del presidente de El Salvador aparecía como parte de la junta directiva de la fundación en su página oficial. 

Su pertenencia al “board” también aparece en las declaraciones presentadas en los últimos años ante el Servicio de Rentas Internas estadounidense (IRS, por sus siglas en inglés).

La hermana de la primera dama no es solo una colaboradora en la fundación. También es la representante oficial y distribuidora exclusiva de la marca de audífonos Starkey en El Salvador a través de su empresa Oído Center, una sociedad anónima fundada en 2002, según la web y el formulario de proveedor de la compañía.

Hasta 2018, al cierre del último gobierno del FMLN, el partido en el que se formó Bukele, Oído Center licitaba aparatos Starkey, marca de la cual es representante, a instituciones del Estado como el Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS) o el Fondo de Protección de Lisiados y Discapacitados a Consecuencia del Conflicto Armado (Foprolyd). A partir de junio de 2019, cuando su cuñado asumió el poder, dejó de aparecer como proveedor en los registros de contrataciones públicas.

Pero eso no impidió que instituciones del Ejecutivo adquirieran productos que distribuye Rodríguez de Rondeau. Entre 2019 y 2025, instituciones como el Instituto Salvadoreño Integral de Rehabilitación (ISRI) y el Instituto Administrador de los Beneficios de los Veteranos y Excombatientes (Inabve) compraron productos Starkey por, al menos, un valor de $304,595, según los contratos publicados por dichas instituciones. El Inabve, en enero de 2023, mandó al Índice de Información Reservada las actas de reuniones por un periodo de siete años, ocultando así los criterios de selección.

Curiosamente, estas ventas de productos Starkey ya no las realiza Oído Center, sino una empresa llamada Apamo S.A. de C.V. que en la web de la compañía no figura como representante de la marca Starkey en El Salvador y que, en algunos casos, remite a las oficinas de la empresa de la cuñada de Bukele. Pese a esto, Starkey contestó -vía correo- que Apamo sí es una empresa autorizada para vender sus productos. 

El primero de ellos lo obtuvo con el ISRI en noviembre de 2019 por un monto de $21,500 para el suministro de 100 auxiliares auditivos de la marca Starkey. El último contrato para proveer equipo Starkey lo ganó, siempre con el ISRI, por un monto de $52,411, en noviembre de 2025.

Una de las primeras órdenes de compras de aparatos auditivos Starkey adjudicadas a Apamo S.A. de CV. posterior al  1 de junio de 2019

En febrero de 2026, el Ministerio de Salud le otorgó a Apamo, en asocio con otra empresa, un contrato de más de $2 millones para proveer diferentes equipos que servirán para el programa de tamizaje auditivo en la primera infancia, otro de los proyectos insignia que abandera la primera dama de la República.

El artículo 5 de la Ley de Ética Gubernamental indica que los funcionarios deben «excusarse de intervenir o participar en asuntos en los cuales él, su cónyuge, conviviente, parientes dentro del cuarto grado de consanguinidad o segundo de afinidad o socio, tengan algún conflicto de interés». En los últimos años, la primera dama y el presidente han promovido y autorizado gestiones relacionadas con donaciones de Starkey, un proyecto donde la hermana y cuñada de la pareja presidencial tiene un interés directo como representante de dicha fundación en la región, y de la marca comercial en el país.

Desde que Nayib Bukele dirigía la alcaldía de San Salvador comenzó a participar en los eventos de la Fundación Starkey. La relación y apoyo aumentó al asumir la presidencia en 2019. En esta foto de 2017, aparecen las hermanas Rodríguez en una jornada de donativos.

Apamo: La sociedad desconocida para Starkey hasta 2019
En febrero de 2005, José Roberto Aparicio López y Patricia Moscoso Hidalgo constituyeron la empresa Apamo, S.A. de C.V. con finalidades alejadas del sector salud: comercio de ropa, cosméticos, la representación de franquicias y empresas, importación de maquinarias e incluso compra y venta de inmuebles. Desde entonces, Aparicio López ha participado en al menos 12 empresas más con diferentes cargos en El Salvador y Panamá; pero la que le ha rendido más beneficios ha sido Apamo, según datos mercantiles de El Salvador y Panamá. 

Para 2018, la sociedad declaró activos por $289,833.73 de los que $156,673.27 fueron ingresos por ventas. Sin embargo, a tal cantidad hubo que restarle los costos de venta y costos operativos; así como los impuestos pagados. Según el balance financiero de Apamo, ese año finalizaron con una ganancia de $27,474.72; ya que $45,908.44 fueron los costos de venta y $78,221.94 sus gastos operativos. 

A partir de 2019, sin embargo, Apamo empezó a manejar ingresos millonarios por ventas que, aunque parezca extraño, no aumentaron porcentualmente sus gastos operativos. Sus ingresos por ventas en su último balance financiero disponible, el de 2024, representan 19 veces lo que logró en 2018, $3,060,674.73; pero sus costos operativos fueron de apenas el 5% de esa cantidad. Según los datos de sus balances financieros, en 2018 manejar ingresos de ventas por $156,673.27 le implicó costos operativos por un equivalente al 49% de esa cantidad.

Resumen de los activos, ingresos por venta, costos de venta y gastos de operación de la empresa Apamo de los últimos siete años, según sus balances financieros presentados al Registro Mercantil de El Salvador. 

La buena fortuna de Apamo no puede entenderse sin los múltiples contratos gubernamentales que ha ganado desde 2019 con diversos hospitales o instituciones autónomas. Según información pública, entre 2014 y 2025, Apamo ha ganado decenas de  contratos en hospitales públicos, casi siempre por montos pequeños, por un total de $744,607. En 2019, fue proveedor de siete hospitales en San Salvador, Cabañas, San Miguel y Santa Ana; y del Instituto Salvadoreño de Rehabilitación Integral (ISRI). Con este último tuvo su contrato más grande de 2019 por $21,500. Pero el año de la pandemia marcó un giro para la empresa. 

El 23 de marzo de 2020 la Asamblea Legislativa aprobó un decreto  para las compras de emergencia a raíz de la pandemia por Covid-19. En la práctica, esto permitió obviar todos los procesos de licitación y evaluación de proveedores; la valoración de las mejores ofertas y la idoneidad de cada proveedor, y comprar de manera directa. 

Menos de 24 horas después de la emisión del decreto, el 24 de marzo de 2020, Apamo le vendió al Ministerio de Obras Públicas (MOP) termómetros infrarrojos por un valor de $20,100; y trajes de protección para el Hospital Cifco (hoy Hospital El Salvador) por $1 millón 552 mil, bajo la modalidad de compras por emergencia. 

Un mes después, en abril, el ISSS  le otorgó  $5,230,500 para suministrar 150 ventiladores para cuidados intermedios que servirían para equipar el Hospital Cifco. La Prensa Gráfica reportó anomalías por la forma en que se emitió esta y otras contrataciones directas. El ISSS argumentó que hubo lineamientos especiales para que el Consejo Directivo no tuviera que conocer y aprobar cada proceso, como manda la Ley del ISSS, y se hiciera de forma exprés. Posteriormente, el Consejo validó el listado de compras ya efectuadas.

Hasta 2024, Apamo logró vender al Estado salvadoreño unos $300 mil dólares en distintos insumos hospitalarios, como catéteres y sondas, así como $304,595.00 en aparatos auditivos; pero el mayor volumen monetario lo alcanzó vendiendo componentes químicos para el tratamiento de agua potable a la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (ANDA), con más de $3 millones entre los años 2021 y 2024 en apenas seis contratos, según los documentos que han podido rastrearse para esta investigación. 

Al menos cuatro de esos seis se realizaron vía contratación directa y varios de ellos son para proveer sulfato de aluminio para tratar agua para consumo humano, a utilizarse en la Planta Potabilizadora Torogoz; que suple al área metropolitana de San Salvador. La planta fue inaugurada en 2021. Antes de la inauguración de la planta,  no se encontraron otros contratos de Apamo como proveedor de ANDA. 

Aparicio López ya tenía, al menos desde 10 años atrás, participación en empresas enfocadas en temas de agua potable, tanto en El Salvador como en Panamá, bajo el mismo nombre, Voda Solutions. Dicha empresa está investigada por el Tribunal de Cuentas de ese país por dejar proyectos comunitarios de agua inconclusos.

Oficio del Tribunal de Cuentas de Panamá que establece que Voda Solutions Panamá está siendo investigada por proyectos de agua comunitarios que dejó sin terminar, pese a recibir pago por ello. 

Apamo también ha participado en otros rubros comerciales. Según información de plataformas para analizar el comercio internacional, como Import Genius, Import Yeti y Panjiva, esta empresa ha realizado unas 141 exportaciones de cargamentos de bebidas carbonatadas desde Centroamérica hacia los Estados Unidos. El mayor volumen de importaciones ocurrió entre 2021 y 2024. 

Aparicio López, por su parte, participa de empresas fundadas recientemente y que pertenecen a rubros como Inteligencia Artificial y transporte público, y que tienen participación de extranjeros.

“Grupo Apamo”, según su página web oficial, está conformado por Apamo y otras dos empresas: Solmedica y Kalas Boutique. Solmedica fue fundada por Aparicio López y Patricia Moscoso Hidalgo en diciembre de 2020. Aunque su finalidad registrada fue la importación y venta de equipo médico, hasta la fecha la compañía refleja poca operatividad en sus balances financieros. Incluso, pérdidas para el año 2023. Algunas plataformas de inteligencia de comercio internacional, como Volza, detallan que la empresa ha realizado varias importaciones, en su mayoría de ropa y textiles. 

En la página web de Apamo se reseñan todos los logos de las instituciones públicas, y algunas privadas, con las que ha mantenido contratos.

Apamo no es una clínica audiológica listada oficialmente por Starkey, En el sitio web de esta compañía estadounidense, detallan que en El Salvador el único centro autorizado es Oído Center, ubicado en calle La Mascota #140. Efectivamente, en la fachada de ese local están instalados el logo de la empresa y el de Starkey.

Uno de los pilares de comercialización de Starkey es la exclusividad a través de especialistas, diferenciándose de los audífonos de consumo general. Opera globalmente a través de distribuidores y centros audiológicos. Según sus políticas, la venta de audífonos exige una evaluación y adaptación por parte de un profesional, por lo que la empresa trabaja exclusivamente a través de clínicas y especialistas en cada uno de los más de 100 países donde tienen presencia.  

Starkey solo suministra a clínicas, hospitales o centros especializados. Para ser aliado de Starkey se necesita cumplir una serie de requisitos financieros y, sobre todo, técnicos para pertenecer a la red. En el acuerdo de proveedor se especifica que los servicios de adaptación deben ser realizados por audiólogos u otorrinolaringólogos certificados. 

Solicitamos a la empresa Starkey información de si Apamo S.A. de C.V.  forma parte de su red de distribuidores y desde cuándo. Además, cómo explican que Apamo sea proveedora de productos Starkey con el gobierno, si estaban enterados de estos contratos que ha ganado Apamo con instituciones públicas y hasta qué punto estaría violando los protocolos de seguimiento y garantía técnica de la marca; y que también proporcionaran una copia del convenio de autorización entre Starkey Technologies y la empresa Apamo. 

El 25 de mayo a través de correo electrónico, Claudia Londoño, quien se identificó como representante de ventas para Centroamérica y el Caribe de la empresa Starkey, contestó que Apamo sí es un “distribuidor autorizado de productos Starkey en El Salvador, operando bajo un acuerdo válido” y aseguró que están al tanto de las operaciones de sus productos en el país. Además, enfatizó que Starkey Technologies es una entidad diferente de la Fundación Starkey; añadiendo únicamente que “consideramos este asunto aclarado y no agregaremos más”. Sin embargo, ambas entidades fueron fundadas por Bill Austin.

La representante no proveyó copia del acuerdo entre la empresa Starkey y Apamo ni contestó las otras preguntas formuladas: desde cuándo funge como distribuidor, y si el hecho de que no sea una empresa especializada en el tema no viola los protocolos establecidos.

Hasta este lunes 25 de mayo, el único distribuidor al que Starkey refiere -en su página web- como distribuidor de sus productos en El Salvador es Oído Center. En todos los países se especifica si hay más de un proveedor para adquirir un producto Starkey. No es el caso de El Salvador

Apamo aliado con Oído Center
En agosto de 2024, Apamo ganó un contrato para proveer aparatos auditivos al Inabve. El valor del contrato fue de $99,650 y en el apartado de adjudicación se reseña que Apamo proveerá: “Otoamplífonos retroauriculares (digitales). Incluye: Audiometría/logo audiometría, evaluación/selección personalizada del aparato auditivo (…), molde hecho a la medida (…), capacitación del paciente sobre uso y mantenimiento del aparato auditivo, (…) controles post adaptación al mes, tres meses, seis meses y doce meses”. 

Para esta investigación se tuvo acceso a documentación oficial de esta contratación, la cual incluye las fotografías que un consejo evaluador designado por el Inabve tomó de los locales de Apamo, para determinar si la empresa cumplía con los requisitos para la atención de pacientes y si, como había sido solicitado en la licitación, poseía al menos tres sucursales para atender a los beneficiarios: San Salvador, Santa Ana y San Miguel. 

La fotografía del local de Apamo para San Salvador muestra la fachada de la empresa Oído Center, la compañía distribuidora de la marca de aparatos Starkey en El Salvador y dirigida por Carla Elisa Rodríguez de Rondeau, hermana de la primera dama de la República. 

Según el contrato del Inabve con Apamo, todos los aparatos auditivos a adquirir son modelos de la marca Starkey. 

Ninguna de las fotografías fue identificada con la dirección exacta de su ubicación, pero el supuesto local de Apamo en San Miguel es mostrado con un lobby, dos elevadores y la fachada de una oficina con el nombre de un médico otorrinolaringólogo que ejerce sus funciones en el Hospital San Francisco, un centro de salud privado con más de 60 años de existencia. 

Al buscar los números de teléfono de ese consultorio, una de las secretarias contestó que no conocen la existencia de la empresa Apamo. Al explicarle que se trataba de una investigación sobre un contrato que Apamo ha ganado con el Inabve para proveer aparatos auditivos a veteranos indicó que la clínica no tiene nada que ver con esos pacientes. Que solo alquilan el local para alguna medición o colocación de los mismos. “Pero todo eso es en San Salvador. Del Inabve le avisan a Oído Center y de Oído Center nos avisan a nosotros cuándo van a venir”, indicó. Es decir, el referente para la ejecución de estos procesos es Oído Center, a pesar de que no fue la empresa ganadora ni firmó el contrato.

Las fotografías de la supuesta sucursal de Apamo en Santa Ana solo muestran una pequeña recepción de lo que parece ser una oficina; y un parqueo para vehículos con piso de tierra. 

De todas las direcciones de Apamo registradas en el Registro de Comercio no hay ninguna que esté ubicada en la zona oriente u occidente del país. Tampoco posee credenciales para ejercer especialidades médicas o la capacidad de realizar estudios médicos, como audiometrías. 

Un año antes, en julio de 2023, Apamo ya había vendido 240 aparatos auditivos marca Starkey al Inabve, por un monto de $56,400, a través de un contrato de libre gestión que también incluía exámenes de audiometría, moldes hechos a la medida y cuatro controles posteriores a la entrega de los aparatos.

Un mes después, en agosto de 2023, Apamo también le vendió cientos de aparatos auditivos marca Starkey al ISRI, según órdenes de compras públicas, por un total de $37,365. Al igual que en el caso del Inabve, el contrato incluyó controles de pacientes posteriores a la entrega de los aparatos. 

El 28 de julio de 2022, el ISRI firmó una orden de compra para la adquisición de 144 aparatos auditivos marca Starkey que, igualmente, incluyó controles de pacientes postentrega de los auxiliares, también a favor de Apamo, por $35,280. Preguntamos al ISRI sobre los procesos que aplicaron para verificar la idoneidad y por qué resolvieron entregarle a Apamo esos contratos sino cuenta con clínicas ni especialista en el ramo, pero no se obtuvo respuesta.

También se enviaron consultas a Apamo de cómo se convirtió en proveedor de audífonos Starkey, tomando en cuenta que el único proveedor autorizado por la empresa estadounidense es Oído Center; además, que explicar cómo está haciendo para cumplir con los contratos de seguimiento a los pacientes, pero tampoco se obtuvo respuesta al cierre de esta investigación.

La última venta de aparatos auditivos que pudo ser rastreada para esta investigación que Oído Center realizó con estas instituciones fue un contrato de mayo de 2019 con el Foprolyd, por un monto de $13,700. La compra incluía el diagnóstico del paciente, el suministro de los aparatos, la reparación de aparatos y la entrega de baterías. 

La junta directiva de la institución dejó por escrito en el acta del 10 de marzo de 2021 que el contrato quedaba extinguido “por mutuo acuerdo”, sin que se planteen otras razones. El contrato con Oído Center fue extinguido cuando solo faltaban por pagar $946 de los $13,700.

Tanto la antigua Ley de Adquisiciones y Compras, como la nueva Ley de Compras Públicas, aprobada en 2023 , prohíben que participen como oferentes o contratistas del Estado los funcionarios de elección popular, sus cónyuges, convivientes y las personas con vínculo de parentesco hasta el segundo grado de afinidad con estos funcionarios. Es la relación de Rodríguez de Rondeau con el presidente Nayib Bukele, quien tomó posesión, por primera vez, en 2019; y, de manera inconstitucional, el 1 de junio de 2024.

La relación de negocios Rondeau-Bukele
La sociedad Oído Center, fundada en el año 2002 por Rodríguez de Rondeau, sí detalla en sus balances financieros la existencia en inventarios de audífonos, moldes, baterías para audífonos, equipo audiológico y otros; a diferencia de Apamo, que no posee ninguno de esos activos listados. 

Entre los años 2020 y 2024, Oído Center refirió en sus balances financieros a Laboratorios Starkey como su único proveedor del exterior; y como sus únicos accionistas a Rodríguez de Rondeau y Frederic Rondeau, su esposo. En los balances financieros de Apamo, Starkey no aparece, ni como proveedor, ni como deudor, ni de ninguna manera. 

Los márgenes de ganancia o utilidades de la empresa, contrario a su nivel de exposición pública, reflejan apenas sobrevivencia: un año con pérdidas, y otros dos en los que ganó $280 y $3 mil. Sus gastos operativos, según esos balances, prácticamente consumieron los fondos que ingresaron. 

Rodríguez de Rondeau ha participado en la junta directiva de otras tres empresas, fundadas por su esposo  —de nacionalidad canadiense y con ciudadanía salvadoreña—, pero que no han tenido mayor operatividad, según se desprende de sus balances financieros. Las tres sociedades fueron registradas en 2013 – TUPC, Soleco y Northern Lights -, y en los tres casos su último balance financiero corresponde al año 2017, sin registrar ventas, préstamos, empleados o pago de impuestos. 

Frederic Rondeau también ha estado vinculado a otras dos empresas: Obermet y NRA, ambas sociedades dedicadas al rubro publicitario, y que fueron fundadas y administradas por los hermanos Bukele. En 2010, Rondeau fungió como apoderado de ambas compañías para realizar actividades administrativas a nombre de la empresa, tales como participar en contratos, recibir notificaciones de instituciones públicas o presentar documentación.

En 2024, una publicación en redes sociales del Puerto de Manta (Ecuador), identificó a Rondeau como miembro de la Agencia de Desarrollo y Diseño de Nación de El Salvador (ADDN) de la Presidencia de la República de El Salvador, una oficina a cargo del estadounidense David Rivard, que según su página web oficial funciona en “el exvacunatorio” del Centro de Ferias y Convenciones (CIFCO), y de la que no existen datos públicos sobre proyectos y uso de fondos públicos. 

Publicación de Instagram en la que se identificó a Frederic Rondeau (camisa azul) como funcionario de El Salvador

En años previos, según información abierta de sus redes, Rondeau asegura haberse desempeñado como director internacional de la Starkey Hearing Foundation. 

Las redes sociales oficiales de la primera dama, Gabriela Rodríguez de Bukele, poseen decenas de fotos sobre las donaciones de aparatos auditivos entregados por dicha fundación, al igual que en las redes sociales de instituciones como el ISRI y la oficina de Bienestar Social; pero en ninguna de estas publicaciones se establece el vínculo familiar entre ella y su hermana. En las fotografías, incluso, posan juntas y, en algunos eventos, aparece junto al presidente Bukele, su cuñado. 

El 12 de noviembre de 2025, Rodríguez de Bukele publicó: “Como cada año, realizamos la entrega y colocación de aparatos auditivos en coordinación con la Fundación e Instituto Starkey Hearing, ISRI, Ministerio de Salud, Oído Center y Bienestar Social. La alegría de cada niño, cada joven y cada adulto al recuperar su audición es el motor de todo el trabajo que hacemos para lograrlo”. El nombre de cada institución y la fundación están etiquetados. Menos el de Oído Center, la empresa de su hermana mayor.

Post publicado el día en que se realizó la última entrega de donativos en 2025, entre la Fundación y empresa que dirige su hermana y distintas instituciones públicas.

“Para que El Salvador pueda oír”
Lejos de las entregas inundadas con banners de la Fundación Starkey, salones con aire acondicionado y fotografías de niños sonrientes, la discapacidad auditiva se vive diferente. 

En una zona rural del norte de El Salvador vive a quien llamaremos Antonio. No quiso ser identificado para evitarse problemas. Es excombatiente y vive desde hace décadas con discapacidad auditiva, producto de su pasado entre enfrentamientos y metralla. 

Los últimos audífonos los recibió en 2021, como beneficiario de Foprolyd. Antonio y una familiar relatan que esta institución les funcionaba: no tenían que esperar semanas para obtener una cita, y eran diligentes en la atención de pacientes. 

Desde esa entrega uno de los aparatos se le ‘quemó’ y el otro ha dejado de funcionar recientemente. Solicitó información al Inabve, pero solo obtuvo como respuesta que en la actualidad no hay aparatos y que “le avisarían” cuándo llegar para un reemplazo. 

Antonio relata que cuando recibió su último par de audífonos en 2020 acudió a una primera cita para que le tomaran medidas de sus oídos y sacaran un molde; y en 2021  a otras dos citas para entrega y control de adaptación de los aparatos. Las citas, según muestra en la documentación de su expediente clínico que guarda celosamente, fueron en Oído Center y los auxiliares auditivos recibidos de la marca Starkey.

Documentos que guarda un excombatiente que ha recibido seguimientos en Oído Center.

El excombatiente explica que la entrega de los aparatos y las citas que tuvo en Oído Center fueron costos cubiertos por Foprolyd. “Me mandaron con la empresa y que después de que terminara todo, ellos se iban a encargar de darme a mí la atención, pero ya era pagado”, dice. 

Antonio y su familia se sienten vejados. Según la pariente, Foprolyd antes contaba con especialistas para atender cada uno de los padecimientos que los lisiados de guerra tienen. “Pero ahí nos sorprendieron, que desapareció el Fondo de Protección y empezó aquello de que iba a asumir Inabve. Sin ningún aviso, ni nada, violentando nuestros derechos”, dice la familiar. 

Olga Serrano es directiva de la Asociación de Lisiados de Guerra de El Salvador (ALGES), y exmiembro de la junta directiva de Foprolyd, y explica que para algunos veteranos la desaparición de esta institución los mantiene en una situación crítica: con prótesis de miembros inferiores que debían haber sido reemplazadas desde hace cuatro años. La vida útil de las prótesis, dice, es de dos años. 

Según la exdirectiva, la absorción de Foprolyd por parte del Inabve está afectando directamente la salud de los veteranos. Diálisis que no se realizan, ausencia de controles de enfermedades crónicas, escasez de medicamentos y la falta de renovación de prótesis y aparatos auditivos. 

A pesar de que el 7 de enero de 2026 ALGES logró sostener una reunión con el director del Inabve, para encontrar mecanismos más expeditos para la atención de veteranos, según Serrano “no están resolviendo los casos”. 

Hasta febrero de 2026, Antonio no había recibido respuesta del Inabve para reemplazar sus audífonos. En las clínicas asistenciales de esta institución ni siquiera le quisieron proveer el medicamento para un padecimiento crónico recién descubierto. En hospitales nacionales, dice, no le dan atención por no tener un expediente ahí; y en el ISRI también le explicaron que debe realizar un proceso largo para la apertura de expediente y espera para cuando hayan aparatos.

El lugar preferido de Starkey

Cuando el 19 de junio de 2025 la primera dama dijo que estaba feliz porque estaba naciendo el Instituto Starkey para formar al personal de salud que trabajará en detectar problemas auditivos, no dijo que, con ese empuje, estaba ayudando a cumplir las metas y sueños de la Fundación Starkey de abrir su primer instituto de formación en Latinoamérica. 

Carla Rodríguez de Rondeau, su hermana, ocupa el cargo de directora clínica del Instituto Starkey en El Salvador y se reúne frecuentemente con el personal de la oficina que la primera dama dirige: Bienestar Social. En los últimos años, esta oficina junto al personal del ISRI se encarga de preparar el terreno y organizar toda la logística para montar los eventos de donación de aparatos de la fundación. En las décadas anteriores, las donaciones eran eventos más modestos acompañados por otras organizaciones como el Club de Leones. En Guatemala, las entregas son a través de alianzas con el Benemérito Comité Pro Ciegos y Sordos. En Honduras, el apoyo logístico lo han recibido de alianzas puntuales, como con la Fundación Teletón el Centro Universitario Regional del Litoral Atlántico (CURLA).

Carla Rodríguez de Rondeau, primera de la izquierda, se dirige a personal de Bienestar Social, el área que dirige su hermana, Gabriela de Bukele. La reunión fue en Casa Presidencial en enero 2026.

El Salvador se ha convertido, a través de la intercesión de las hermanas Rodríguez, en uno de los lugares donde la Fundación Starkey (o Starkey Hearing Foundation) ha ganado más protagonismo en los últimos años. 

En su sitio web oficial, la fundación asegura que llegó por primera vez al país en 1997. Para esta investigación se consultaron bases de datos públicas sobre el registro de asociaciones y fundaciones sin fines de lucro; así como entidades extranjeras registradas en el país, entre los años 1997 y 2019, pero no se encontró registro de la Fundación Starkey, como lo establece el artículo 58 de la Ley de Asociaciones y Fundaciones Sin Fines de Lucro. 

El Ministerio de Gobernación contestó a una solicitud de información, en mayo de 2026, sobre las entidades extranjeras registradas y activas en el país. En este listado tampoco aparece la Fundación Starkey.

Sin embargo, esta omisión administrativa no ha sido obstáculo para el trato especial que los Bukele les han dispensado desde que están en cargos de poder. 

Un mes después de asumir como alcalde de San Salvador, el 9 de junio de 2015,  Nayib Bukele otorgó un reconocimiento a la entidad por su “labor en pro de la población que padece problemas de audición”. El reconocimiento fue una pequeña obra del pintor Fernando Llort. El evento se realizó en un hotel capitalino en donde también se entregaron donaciones de aparatos auditivos. 

Apenas cuatro años después, en octubre de 2019, y con Bukele recién iniciando su primer período presidencial, el Ministerio de Relaciones Exteriores otorgó la medalla al mérito diplomático “Doctor José Gustavo Guerrero” a los directores de la Fundación, William Austin y Tani Austin, por “su sobresaliente labor, enfocando su esfuerzo en el impulso y apoyo del programa que por más de 22 años ha entregado audífonos a personas con problemas auditivos”, según consta en el Diario Oficial del 13 de febrero de 2020. Menos de seis meses después de iniciar su segundo período presidencial, en noviembre de 2024, Bukele volvió a entregar a los Austin otro reconocimiento por “su labor humanitaria”, en una ceremonia lujosa en los salones de la Casa Presidencial.

El 24 de noviembre de 2024, Tani y William Austin recibieron otro reconocimiento de parte del gobierno de El Salvador. Por su parte, los fundadores de Starkey Hearing Foundation también entregaron al presidente Nayib Bukele y la primera dama, Gabriela de Bukele, una placa por su compromiso con la salud auditiva.

Bill Austin es identificado como un billonario en publicaciones especializadas en finanzas. Las relaciones sociales y de apoyo son parte de la estrategia de los Austin para las recaudaciones de fondos. Durante años han realizado el evento Starkey Gala, que incluye a celebridades del cine y la música como los actores Michael Madsen, Billy Crystal o Leslie Nielsen; cantantes como Alice Cooper, Ozzy Osborne o Katy Perry; y políticos como Bill Clinton y Tony Blair. 

En El Salvador, en cada evento filantrópico no solo se menciona el nombre de la empresa estadounidense sino también el de la empresa salvadoreña propiedad de la cuñada del presidente, como puede evidenciarse en una donación de aparatos auditivos realizada el 13 de junio de 2021 a 24 niños pacientes del ISRI. En las fotografías y la reseña del evento se detalla que los aparatos fueron donados por la Fundación Starkey/Oído Center, a través del despacho de Bienestar Social de la Primera Dama, Gabriela Rodríguez de Bukele. 

Starkey Laboratories fabrica la mayor parte de sus aparatos en los Estados Unidos. Pero, según información publicada por ellos mismos, también manufactura en México, Italia, Francia, Australia, Alemania, Canadá y Reino Unido. 

Para esta investigación se consultaron bases de datos de importaciones; así como el archivo histórico de comercio exterior del Banco Central de Reserva (BCR) para conocer el monto en dólares de aparatos auditivos importados, ya que el BCR no transparenta las compañías importadoras o exportadoras. 

Según estos datos, entre 2019 y 2026 hubo importaciones de aparatos auditivos desde los Estados Unidos, por cantidades que van desde los $3,533.33 en el año 2020; hasta el máximo de $61,589.79, en 2024. Excepto 2024, ninguna de las importaciones alcanza para cubrir las ventas que Apamo realizó de audífonos Starkey a instituciones como el Inabve o el ISRI, cuyos contratos van desde los $35 mil hasta los $90 mil.

De las importaciones de otros países, únicamente las de México, Australia y Alemania fueron significativas, con valores que oscilan entre los $14 mil y los $90 mil. En los tres países, sin embargo, también se venden o manufacturan la mayor parte de marcas reconocidas de aparatos auditivos a nivel mundial, como Phonak, Oticon y Signia, que también tienen presencia comercial en El Salvador. 

La Memoria de Labores del Ministerio de Salud (MINSAL) de los años 2022-2023 reseña la entrega “de más de 1,500 aparatos auxiliares auditivos, con una inversión de $35,280”. El documento agrega que la jornada fue organizada “por la Primera Dama Gabriela de Bukele, junto con la Fundación Starkey Hearing y el ISRI”.

Curiosamente, ese es el mismo costo que el ISRI pagó a Apamo ese año por la compra de 144 audífonos, no 1,500 como refiere el documento del MINSAL, ya que el precio unitario para cada aparato fue de $245. Dicha cifra, además, coincide con otras compras de audífonos realizadas por instituciones del Estado, que sitúan el precio por unidad entre $230 y $400, para audífonos más especializados. Las cifras planteadas por el MINSAL en su Memoria de Labores implicaría que el costo de cada aparato es de $23.52 

Una exageración similar ocurrió durante una entrega de aparatos ocurrida el 9 de octubre de 2019 en la anterior sede del CIFCO. En ese evento participaron  el matrimonio Austin, la primera dama, su hermana y Nayib Bukele, quien aseguró que cada aparato “vale 2 mil dólares”; y que la donación ascendía a “2.4 millones de dólares”. Es decir, Bukele les puso un valor de 700 % más a cada audífono, o unas 8 veces más que el precio que normalmente se ofertan al Estado.

Foto publicada por Gabriela de Bukele el 12 de noviembre de 2025. “La alegría de cada niño, cada joven y cada adulto al recuperar su audición es el motor de todo el trabajo que hacemos para lograrlo”, escribió. Su hermana, Carla Rodríguez de Rondeau, a la derecha.

$2 millones para Apamo
El lema de la fundación Starkey: «Para que el mundo pueda escuchar» («So the World May Hear») ahora es parte del eslogan del trabajo de la primera dama, a través de la oficina de Bienestar Social. Gabriela de Bukele lidera la Política Nacional de Apoyo al Desarrollo Infantil Temprano “Crecer Juntos” y la “Ley Nacer con Cariño”. Parte de las acciones y políticas impulsadas tienen como objetivo también “Que El Salvador pueda oír”. La fusión de la identidad de la marca comercial con la identidad del Estado es total. 

Dos meses antes de la pandemia, en otra de las entregas de donativos de Starkey, se manejó que ya estaba listo el Plan Nacional de Audición. Pero lo único que ha salido a la luz fueron los Lineamientos técnicos para la detección temprana de la hipoacusia que el Ministerio de Salud publicó en 2023. En el mismo se establece el tamizaje auditivo universal para identificar a recién nacidos con pérdidas auditivas.

En 2024, el ministro de Salud, Francisco Alabí, firmó un contrato por US$250,363.99 con CEDI Europe b.v., una sociedad de Países Bajos, para adquirir 29 equipos digitales para tamizaje auditivo que serían distribuidos en el mismo número de hospitales. En octubre de 2025, el Ministerio de Salud lanzó otra convocatoria para adquirir 137 aparatos digitales más, junto a otros productos como timpanómetros y audiómetros. Nuevamente volvió a aparecer como proveedora Apamo que, en asocio con la empresa Serviequipos, fue la ganadora de la mayoría de lotes para esta licitación que será financiada con otro préstamo del Banco Mundial, como muchos de los componentes del Proyecto Creciendo Saludables Juntos. El monto otorgado y firmado por Alabí, el 12 de febrero de 2026, fue de US$2,105,123.07. Ambas empresas se juntaron bajo la figura mercantil de Unión de Personas (UDP). Datos del contrato, publicado por el MINSAL, arrojaron que la otra compañía corresponde a Servicios y Equipos Biomédicos, Sociedad por Acciones Simplificadas (S.A.S.), oriunda de Colombia y constituida en 2018.

Apamo S.A. de C.V, en unión con otra empresa,. ganó una licitación millonaria para proveer equipo auditivo. La resolución la firmó el ministro de Salud, Francisco Alabí, en febrero pasado.

La apuesta de recursos y la hoja de ruta de la política de salud auditiva la tiene muy clara la hermana de la primera dama. “Acá lo que va a cambiar, en este país, y con esta nueva ley es la detección temprana. Que los vamos a detectar en el momento en que nacen”, declaró Rodríguez de Rondeau, el 16 de septiembre de 2025, a radio YSKL, en una de las actividades para informar del avance del diplomado que Starkey, apoyados por el Instituto Nacional de Salud (INS)  y la Universidad José Matías Delgado, lanzaron en julio para capacitar a enfermeras del sector público.

Según el Análisis sobre la situación de las personas con discapacidad en El Salvador (2023), las discapacidades cambian según el ciclo de la vida. En la niñez, las dificultades más comunes son las intelectuales (42%), seguidas por las psicosociales (22.3%) y las del habla (22.7%). El informe estima que en El Salvador hay aproximadamente 1.14 millones de personas con alguna limitación identificada como discapacidad; cerca de una quinta parte de ese grupo presenta dificultades auditivas. Y  los tres tipos más frecuentes son la visual, la motriz y la intelectual. 

Las intervenciones del gobierno están priorizando el cuarto problema más frecuente, de la mano de los amigos norteamericanos. El 18 de febrero de 2026 arrancó el segundo diplomado en el Instituto Starkey de Latinoamérica, que incluye no solo a profesionales salvadoreños sino también de Guatemala. Estudiarán el modelo Wide-Frequency Audibility (WFA) que la Fundación Starkey ha diseñado como programa comunitario de salud auditiva, y que el gobierno salvadoreño ha asumido con entusiasmo.

Los otros dos institutos Starkey están en Zambia (África), inaugurado en 2016, y en Filipinas (Asia), que comenzó a funcionar en 2024. En El Salvador no existe un edificio propio del Instituto Starkey Latinoamérica. Las instalaciones del Instituto Nacional de Salud (INS) se ocupan como sede para algunas de las reuniones del diplomado. Después de haber graduado la primera promoción en noviembre de 2025, los esposos Austin también asistieron al inicio del segundo diplomado.

Foto publicada por Tani Austin, la esposa del CEO de Starkey en febrero pasado. En las instalaciones del Instituto Nacional de Salud Pública se han superpuesto las banderas de El Salvador y de Estados Unidos junto a la leyenda en inglés «Starkey Hearing Institute Latin America El Salvador Class of 2026». El montaje en un edificio público confiere formalidad y respaldo oficial.

*Para esta investigación también solicitamos, vía correo electrónico, entrevistas y aclaración de dudas con el Inabve, el despacho de la Primera Dama y las empresas Oído Center y Apamo. Ninguna de estas solicitudes fue respondida.


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