Ibrajim Bukele publicó en X que en una obra pública lo importante es la ejecución, no conseguir el financiamiento, en alusión al nuevo edificio de la consulta externa del hospital Rosales. Usó la central hidroeléctrica 3 de Febrero (El Chaparral) como ejemplo del buen hacer de la gestión actual. Pero los plazos en ambos proyectos bajo la administración de su hermano cuentan una historia diferente: ni el Ministerio de Salud ni la DOM fueron capaces de seleccionar un contratista en casi cuatro años y la central se entregó dos años después de lo anunciado. Voz Pública verificó lo publicado tomando como referencia información oficial y determinó que su afirmación es engañosa.
Ibrajim Bukele dice que ejecutar es lo difícil y que eso lo hizo su hermano. Pero omite los plazos, las licitaciones anuladas y que la presa El Chaparral, su propio ejemplo, tampoco sale bien parado bajo la administración actual.
Aún con el financiamiento del proyecto atado desde el primer día, el Ministerio de Salud lanzó la licitación pública hasta febrero de 2021. El proceso se extendió por un año. Participaron seis empresas, cuatro superaron la parte técnica y presentaron ofertas económicas. En febrero de 2022, cuando debía elegirse a la ganadora, Salud decidió anular el proceso para reformular el proyecto y trasladar la ejecución a la Dirección Nacional de Obras Municipales (DOM).
En manos de la DOM, empieza un nuevo ciclo con el mismo resultado. Luego de casi un año en el proceso de preselección, las tres empresas escogidas no mostraron interés y la institución declaró desierto el proceso licitatorio en febrero de 2023. Acto seguido, decidió hacer la obra ella misma bajo la modalidad “administración directa”, financiada con recursos del GOES y no con el préstamo del BID, como era en los procesos previos destinados a escoger un contratista.
Antes de optar por la administración directa, la DOM estimaba un periodo de ejecución de 18 meses. El presidente Nayib Bukele colocó la primera piedra el 15 de junio de 2023 en el predio del exhospital de Maternidad. De haberse cumplido ese plazo, la obra hubiese finalizado a finales de 2024. El periodo de ejecución acabó duplicándose.
En total, contado desde febrero de 2021, cuando se lanzó la primera licitación, el proyecto duró cinco años y cuatro meses.
¿Cómo se compara con obras similares?
Para contextualizar los plazos, comparamos el proyecto con dos hospitales de envergadura similar construidos en administraciones anteriores: el Hospital Nacional de la Mujer y el Hospital Regional del ISSS de San Miguel.
El Hospital Nacional de la Mujer “Dra. María Isabel Rodríguez” se construyó en tres años y dos meses, contados desde el inicio del proceso de licitación en marzo de 2011. Las obras comenzaron el 8 de diciembre de ese año y se inauguraron el 10 de mayo de 2014, según la memoria de labores 2013-14. La inversión fue de $50.3 millones.
El Hospital Regional del ISSS de San Miguel se construyó en un periodo de cuatro años y siete meses. El Consejo Directivo del Seguro Social autorizó suscribir un acuerdo con Oficina de Servicios de Proyecto de las Naciones Unidas en El Salvador (UNOPS) el 31 de agosto de 2015. Esa dependencia escogió al contratista en noviembre de 2016 y comenzó un periodo contractual de 27 meses. El hospital no fue entregado en marzo de 2019 como estaba previsto, sino un año después, en marzo de 2020.
El Chaparral, una obra de cuatro gestiones
Antes del 1 de junio de 2019, la obra acumuló 5 años y 3 meses de ejecución real bajo tres administraciones anteriores. La primera piedra fue colocada el 30 de septiembre de 2008 durante la gestión del expresidente Elías Antonio Saca. Los trabajos se interrumpieron entre mayo y junio de 2010 por el impacto de la tormenta Agatha, y se reanudaron hasta diciembre de 2015. Bajo la administración Bukele, la CEL trabajó 4 años y 5 meses adicionales, habiendo recibido una obra con un 76% de avance físico, según informes de la propia institución.
El 4 de agosto de 2020, el presidente Bukele visitó la obra y anunció que estaría lista en un año. Se concluyó dos años y dos meses después de lo anunciado.
El Chaparral arrastra señalamientos de corrupción del pasado. Mauricio Funes, ya fallecido, fue procesado junto a otros cinco involucrados por irregularidades vinculadas a la constructora Astaldi. Pero el argumento de Ibrajim va en otra dirección: la ejecución. Y en ese terreno, la obra que él mismo menciona como ejemplo tampoco sale bien parada bajo la administración actual.
¿Por qué es engañoso?
Es un hecho que ejecutar una obra pública es difícil, como dice Ibrajim. El problema es lo que omite: que la administración de su hermano tampoco fue eficiente en la ejecución. Calla que el Rosales se construyó en 36 meses en vez de los 18 estimados, y que El Chaparral, su propio ejemplo, tomó cuatro años en terminar con el 24% restante de la obra, el doble de lo que el presidente anunció.
Voz Pública solicitó una reacción de Ibrajim Bukele a través del secretario de prensa de la Presidencia, Ernesto Sanabria, pero no obtuvo respuesta.
