No, El Salvador no lidera el gasto en salud en América Latina

por Javier Ramón

Diputados de Nuevas Ideas y medios afines al gobierno difundieron la semana pasada un gráfico que sitúa a El Salvador en el primer lugar de América Latina en gasto en salud como porcentaje del PIB, con un 10.13%, y lo presentaron como un logro actual de la administración Bukele. Pero es engañoso por tres razones: el dato es de 2021, no el más reciente; para 2023, el país ocupa el cuarto lugar. Además, el indicador mide el gasto público (excluida la inversión pública), y el gasto privado, incluido el pago directo de los ciudadanos.

Un gráfico que circuló esta semana en X y Facebook afirma que El Salvador encabeza un ranking de 16 países latinoamericanos en gasto en salud como porcentaje del PIB, con un 10.13%. El material, publicado originalmente por el usuario @CataPaul2 y con más de 129,000 visualizaciones, fue amplificado por diputados de Nuevas Ideas -Alexia Rivas, Christian Guevara y Edgardo Mulato-, usuarios afines al gobierno y medios como Infobae, que lo tituló «El Salvador lidera en América Latina en gasto en salud como porcentaje del PIB». La diputada Rivas fue más lejos: «El Salvador, bajo la administración Bukele, es el país que más destina a salud de América Latina en relación a su economía». El diputado Mulato lo llamó «un logro sin precedentes». Voz Pública verificó esta información y encontró tres razones por las que esa afirmación es engañosa.


El dato es de hace cinco años
La cifra del 10.13% es de 2021, un año excepcional marcado por la pandemia de COVID-19, que obligó a todos los países de la región a incrementar su gasto sanitario. Los datos más recientes disponibles en el Banco Mundial y la Organización Mundial de la Salud, fuentes que el propio gráfico cita, corresponden a 2023, y cuentan una historia distinta.

Comportamiento del gasto corriente en salud en relación con el PIB entre 2000 y 2023.

En 2023, el gasto en salud de El Salvador como porcentaje del PIB cayó a 9.29%, casi un punto menos que en 2021. El país ya no ocupó el primer lugar: pasó al cuarto, por detrás de Argentina, Chile y Brasil, tres países que entre 2021 y 2023 incrementaron su gasto. Nicaragua y Honduras, que también figuraban entre los primeros del ranking viral, registraron caídas similares o mayores en ese mismo periodo.

El indicador incluye también el gasto privado
La variable del Banco Mundial y la OMS incorpora una parte del gasto público en salud -el gasto corriente que es el consumo de bienes y servicios- y el gasto privado, que tiene dos componentes principales: el gasto directo de bolsillo de los ciudadanos, es decir, lo que cada persona paga al acudir a una consulta médica o al comprar medicamentos y otro derivado de las aseguradoras e instituciones de salud privadas.

Desglose del gasto total en salud dividido en gasto público y variantes del gasto privado.

En 2023, el gasto corriente en salud representó el 60.5% del total. En 2021, el año del dato viral, había alcanzado el 64.7%. Esto significa que el año que se usa para proclamar el liderazgo, el gasto privado y de bolsillo tenían un peso menor que dos años después. El gasto directo por persona, que es parte del gasto privado, fue de $162.7 en promedio en 2023 (32%), casi 20 dólares más que en 2021 (31%).

El indicador excluye además los gastos de capital: la construcción de hospitales, centros sanitarios y la compra de equipamiento. Por eso tampoco refleja la inversión en el nuevo edificio de consulta externa del hospital Rosales, cuya construcción no comenzó hasta inicios de 2023 -dos años después del dato que se viralizó-. Varias de las publicaciones analizadas vinculan ambas cosas, una asociación que los propios criterios del indicador descartan.

Peso del gasto público en relación con el gasto total en salud en la última década.

La atribución al gobierno de Bukele no se sostiene
Presentar ese porcentaje como un logro de la actual administración ignora lo anterior: el dato ya no es el más reciente, el indicador mide variables ajenas al gobierno y el año de referencia fue atípico por la pandemia. Si se toma como referencia 2023, el gasto en salud representó el 18.5% del gasto total del Estado, dos puntos menos que en 2021 (21.4%) y ligeramente por encima del rango histórico de la última década, que osciló entre el 16% y el 18%.

Relación del gasto público en salud sobre el conjunto de gastos del Estado en los últimos 15 años.

Los datos son públicos y no respaldan el relato de un liderazgo regional atribuible a una gestión de gobierno. Respaldan, en cambio, un repunte extraordinario en la pandemia seguido de un retorno a niveles anteriores, una tendencia que comparte El Salvador con sus vecinos Nicaragua y Honduras.

El medio oficialista Diario El Salvador recogió la misma información en un editorial titulado «Referente en salud», en el que sostiene que «el país se ha posicionado al frente de América Latina por la asignación de recursos para el sector salud, tanto por los montos incluidos en el presupuesto general de la nación como por la acelerada transformación digital».

El editorial vincula además el porcentaje con la inauguración del nuevo hospital Rosales y con la gestión de Bukele. Ambas asociaciones son incorrectas: el indicador del Banco Mundial y la OMS mide el gasto corriente en salud, y excluye, por tanto, los gastos de capital como la construcción de infraestructura hospitalaria. Y el nuevo hospital Rosales no podría figurar en un dato de 2021, dos años antes del inicio de su construcción. 

El porcentaje del PIB destinado a salud indica cuánto se gasta, no cuánto se recibe ni con qué calidad. Lo confirma el estudio “Eficiencia del gasto en salud y educación respecto a la región centroamericana”, de la Fundación para el Desarrollo de Centroamérica (Fudecen) que advierte que el sistema salvadoreño es el menos eficiente y estima que el país podría alcanzar los mismos resultados sanitarios reduciendo el gasto entorno al 0.7% del PIB y reasignándolo a otras áreas. “Más gasto no garantiza mejores resultados sin eficiencia en la gestión”, apunta Óscar Cabrera, economista, presidente de la citada fundación y uno de los autores del estudio.

El Banco Mundial subraya que en economías de ingresos bajos, el gasto privado representa una proporción mayor del gasto total sanitario que en países de ingresos medios y altos. Además, el pago directo de los hogares -el gasto de bolsillo- constituye la parte más grande de ese gasto privado.

Voz Pública solicitó una reacción de los diputados mencionados a través del área de comunicaciones de la Asamblea Legislativa, pero no obtuvo respuesta.

¿Por qué es engañoso?
Por las tres razones mencionadas. La cifra que circula corresponde a 2021, pero se presenta como dato actual. Los registros más recientes, de 2023, sitúan a El Salvador en cuarto lugar con un porcentaje casi un punto menor. El indicador del Banco Mundial suma el gasto público, el privado y el de bolsillo de los ciudadanos, por lo que es incorrecto atribuirlo como un mérito del gobierno de turno. Y 2021, año de referencia, fue atípico por el gasto extraordinario en la pandemia, lo que hace aún menos válida la comparación.

Desglose del gasto total en salud en la variante per cápita.

Definiciones en detalle:

  • Gasto sanitario total (% del PIB)
    Es la suma del gasto sanitario público y privado. Abarca la prestación de servicios sanitarios (preventivos y curativos), las actividades de planificación familiar, las actividades relacionadas con la nutrición y la ayuda de emergencia destinada a la salud.  
  • Gasto público corriente (% del PIB)
    Las estimaciones del gasto corriente en salud incluyen los bienes y servicios sanitarios consumidos a lo largo de cada año. Este indicador no incluye el gasto de capital en salud, como edificios, maquinaria, tecnología de la información y existencias de vacunas para emergencias o brotes epidémicos.
  • Gasto sanitario privado (% del gasto sanitario total)
    Incluye el gasto directo de los hogares (pago directo), los seguros privados, las donaciones benéficas y los pagos directos por servicios realizados por empresas privadas.

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