El registro de 103 publicaciones en la cuenta de X de Nayib Bukele durante junio de 2026 revela una estrategia comunicacional en dos actos: durante las primeras tres semanas, el presidente dejó que voces ajenas —en cinco idiomas y desde tres continentes— cultivaran su imagen de líder global. El 24 de junio, cuando dos terremotos sacudieron a Venezuela, cambió por completo: se convirtió en el narrador en tiempo real de los rescates que ejecutaban sus equipos, convirtiendo una tragedia en Suramérica en su mayor plataforma de visibilidad del mes.
El 1 de junio de 2026, Nayib Bukele cumplió siete años como presidente de El Salvador. Su primer periodo, de cinco años, arrancó tras ganar las elecciones de 2019; posteriormente, a pesar de las prohibiciones constitucionales de reelección inmediata, asumió un segundo mandato el 1 de junio de 2024.
Por ello, el primer lunes de junio —marcado por el aniversario— Bukele comenzó la jornada en su red social favorita X con un tuit lacónico: “7 años de Gobierno. Hoy, lunes 1 de junio, 8pm”. El mensaje iba acompañado de un póster con su imagen de perfil, vistiendo el traje de estilo militar bordado con hilo dorado que lo caracteriza desde que asumió su segundo periodo. El cartel anunciaba una cadena nacional, algo usual porque el reglamento interno de la Asamblea Legislativa indica que el Ejecutivo debe rendir un informe de labores.
De hecho, el presidente de la Asamblea, Ernesto Castro, había convocado a una sesión solemne para la noche de ese día. Sin embargo, Bukele ignoró dicha disposición: la sesión solemne no se realizó y la cadena de radio y televisión, lejos de ser una rendición de cuentas ante los diputados, se convirtió en una presentación de las nuevas instalaciones del Hospital Rosales, una de las deudas históricas y más urgentes de su administración.
Con esta estrategia, Bukele bloqueó el ciclo informativo que normalmente sigue a un discurso presidencial anual: el análisis de lo prometido versus lo cumplido, las preguntas sobre las deudas pendientes y el escrutinio de los números. Una cadena nacional sobre el Hospital Rosales no deja espacio para hablar de las violaciones a los derechos humanos documentadas bajo el régimen de excepción, ni de las preocupaciones económicas, ni del estado de las finanzas públicas. El hospital fue, en ese sentido, una obra doble: de infraestructura y de comunicación.
Bukele no celebró sus logros directamente sino que dejó que otros lo hicieran, especialmente a la audiencia en inglés para quienes escribió: “The best hospital in Central America. With every medical specialty, the most advanced technology in the world, and top-quality care”. Luego de eso retuiteó a un usuario estadounidense que comparó el hospital con los mejores centros de Nueva York, a un creador de contenido nigeriano que lo usó para señalar la corrupción de su propio país, a una cuenta brasileña que tituló la noticia con la palabra «gigante» y la mención de robots quirúrgicos, y a un venezolano que contrastó el costo de la obra de 61 millones de dólares con lo que, según él, el chavismo había robado en una sola transacción. El mensaje, repetido en español, inglés y portugués, era siempre el mismo: mientras países más grandes y más ricos fracasan, El Salvador construye.
Los primeros tres días de junio no fueron una celebración doméstica sino una operación de relaciones públicas global. Bukele retuiteó en inglés, portugués, francés y español. Las cuentas que amplifica vienen de Estados Unidos, Venezuela, Brasil, Nigeria, Francia. El mensaje implícito es: el mundo entero nos mira y nos admira. En los últimos días del mes, este esquema daría un giro drástico hacia el storytelling y la producción propia de mensajes.
Una pausa
Entre el 4 y el 7 de junio @nayibbukele estuvo en silencio. Y cuando regresó apostó por el dato. El 8 de junio compartió un mensaje elaborado por la cuenta @CataPaul2 que mostraba una ilustración con el ranking de los 16 países de América Latina que más gastan en salud. El Salvador aparecía como número 1 en gasto en salud en América Latina. Los diputados del partido oficial Nuevas Ideas y una larga lista de cuentas aliadas también despertaron para secundarlo.
Voz Pública verificó que la estadística es engañosa. En primer lugar, porque el ranking correspondía a 2021, con presupuestos elevados por las atenciones que demandó la pandemia. En segundo lugar, porque la cifra también se refiere a la inversión privada, incluido el gasto directo de los ciudadanos. Al dar un retuit en lugar de publicar directamente el dato, el funcionario pone distancia y se desliga de este tipo de evidencias y cuestionamientos.
Con la derecha tecnolibertaria
Entre el 10 y el 14 de junio, Bukele viró hacia un registro distinto. Retuiteó un informe de la Unesco que posicionaba a El Salvador como primer lugar en América Latina en inteligencia artificial, aunque el mismo informe documentaba fallas significativas que la cuenta oficial de la Agencia Nacional de Inteligencia Artificial de El Salvador, encargada de difundirlo, no mencionó.
El movimiento más elaborado de esta fase llegó el 13 de junio, en medio de la controversia pública por la Finca El Espino, el pulmón verde en San Salvador cuyo futuro estaba siendo debatido en los medios y en las redes. Bukele no mencionó la Finca ni una sola vez. En cambio, publicó el tuit más largo del mes (en inglés): una defensa del desarrollo económico como única vía ambiental válida, con referencias a Italia, Japón, Singapur y el Congo. «The key to saving the environment is not looking backward, it’s moving forward», escribió. La respuesta llegó desde Silicon Valley: Marc Andreessen, cofundador del fondo de inversión a16z e influyente figura del movimiento tecnolibertario estadounidense, retuiteó el mensaje con cuatro palabras: «The answer is progress.» Bukele lo amplificó de inmediato. En marzo de 2025, Andreessen estuvo de visita en la Casa Presidencial.

El 19 de junio, después de casi tres semanas en las que la seguridad había estado completamente ausente de su comunicación, Bukele volvió con su tema estrella. El detonante fue una operación de la Marina Nacional: 6.68 toneladas de cocaína incautadas a 582 millas náuticas de la costa salvadoreña, con un valor estimado de 167 millones de dólares. Lo anunció él mismo, en español, con fotos de los capturados, las lanchas y los decomisos.
Lo que siguió fue una cascada de amplificación internacional que utilizó el mismo patrón del Hospital Rosales: primero el hecho propio, luego las voces ajenas que lo aplauden. Un abogado colombiano, un analista francés, el Comando Sur de los Estados Unidos. Pero también se sumó el dueño de la casa: Elon Musk.
El 20 de junio, la cuenta @ArthurMacwaters publicó un tuit con una gráfica del desplome de homicidios en El Salvador desde 2022 y un texto que hablaba de que Bukele arregló eso en pocos meses. Musk respondió con una sola palabra: «YES.» Bukele lo retuiteó.
Un día después, Musk volvió a intervenir, esta vez retomando el tuit de Bukele que decía que arrestar criminales era «un concepto muy simple, en realidad», y escribió: «Works every time.» Bukele lo amplificó de nuevo.
Dos validaciones del hombre más rico del mundo y dueño de la plataforma donde Bukele construye toda su comunicación, en menos de 24 horas.
El humor como herramienta de conexión
Ese mismo 20 de junio, Bukele retuiteó un meme de la cuenta @kangcountykang con cuatro imágenes. Un hombre atractivo dice «Bukele gets me super excited» y una mujer le responde: «You mean Bukkake«. Ese cierre juega con la similitud fonética de su apellido y una palabra japonesa de contenido pornográfico.
Este tipo de mensajes disruptivos de parte de un presidente busca conectar con una audiencia muy específica: hombres jóvenes angloparlantes que consumen memes políticos y que no votan en El Salvador pero que amplifican su imagen globalmente. Es la misma estrategia que usó Trump con los memes: el líder que «no se toma tan en serio» y que «habla el idioma de internet.»
La semana cerró con otro movimiento que muestra que las cuentas que Bukele elige amplificar no son aleatorias. Forman un ecosistema coherente. La cuenta oficial de DOGE — el departamento de eficiencia gubernamental impulsado por la administración de Donald Trump — retuiteó en menos de una hora un mensaje de Mike Benz, conocido en redes sociales como @MikeBenzCyber, exfuncionario de Trump, que usaba una imagen de Bukele para defender el cierre de la agencia de cooperación estadounidense USAID. «Good question», escribió DOGE. Fue una triangulación documentada entre Bukele, el ecosistema Trump y la nueva derecha tecnológica global, ejecutada sin intermediarios.
El 23 de junio apareció un nuevo símbolo narrativo: la expansión del aeropuerto internacional de El Salvador. La estética era idéntica a la del Hospital Rosales: video de recorrido del presidente con el funcionario, imágenes aéreas, tecnología y modernidad. Pero esta apuesta fue interrumpida por un movimiento inesperado de la tierra.
La reacción ante el doble terremoto en Venezuela
El 24 de junio, a las 18:04 p.m. (hora local en Venezuela), dos terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 golpearon las regiones centro y norte de ese país. Cuatro horas después, Bukele publicó su primer tuit de solidaridad: «Nuestro corazón está con el pueblo de Venezuela en estos momentos difíciles.» Era un mensaje breve, en español, sin fotos ni videos. Parecía un gesto protocolar. No lo fue.
En las siguientes 72 horas, Bukele anunció el envío de seis aviones, 300 rescatistas y 150 toneladas de equipo. Y lo narró todo en tiempo real. El contraste con las tres semanas anteriores es estadísticamente contundente: durante la primera fase del mes, solo el 26% de sus publicaciones eran mensajes propios; el 74% eran retuits de voces ajenas. Con Venezuela, esa proporción se invirtió por completo: el 58% de sus mensajes fueron suyos, escritos en primera persona, con detalles médicos, horas exactas y nombres propios de cada persona atrapada bajo los escombros.
Bukele dejó de ser curador de mensajes y se convirtió en cronista que contaba desde la zona cero, con audios, videos y fotografías.
Siguió el esquema del storytelling, la técnica de contar historias para atrapar audiencias emocionalmente: presentación del personaje, tensión, resolución. Camila Sofía Medina Rivas, de 15 años, atrapada junto a su perrita Chanel en el noveno piso de un edificio colapsado:»¡Ya casi Cami!», escribió Bukele mientras un rescatista le hablaba desde los escombros.
Nayarit Colmenares, de 39 años, rescatada tras siete horas de trabajo después de que los equipos lograran canalizarle una vena para mantenerla hidratada. Belkys Josefina Barreto García, de 60 años, sacada con vida después de 86 horas atrapada, trasladada en helicóptero privado a una clínica de Caracas. Marlene Angulo, de 69 años, que al salir de los escombros pidió una Coca-Cola, detalle que Bukele publicó sin dudarlo. Aaron Levi Cantillo Vargas, de 21 años, rescatado junto a equipos de México y Venezuela después de que sus rescatistas tuvieran que retirar, con respeto, el cuerpo de una persona fallecida que les bloqueaba el paso.
Y luego las mascotas: Chanel, la perrita de Camila; un perrito sin nombre en Residencias Karina al que Bukele le pidió al dueño que se identificara con fotos en el celular; Giselle, rescatada después de cinco horas en Residencial El Palmar. Tres animales documentados con el mismo cuidado narrativo que las personas.
«El Salvador es mi nueva bandera», dijo Belkys Barreto al salir de los escombros. Bukele lo retuiteó con cinco palabras: «Hacen que todo valga la pena…».
La apuesta generó dos reacciones simultáneas e igualmente intensas: admiración masiva en las redes y entre los venezolanos rescatados, y escepticismo entre quienes vieron en la narración minuciosa una operación de imagen más que un gesto humanitario.
En la primera parte del mes, el inglés dominó con el 53% de las publicaciones, seguido del español con el 30%, el francés con el 9% y el portugués y bilingüe con el 4% cada uno. Parecía que la audiencia a la que Bukele se dirigía entonces era la derecha tecnológica angloparlante y la Europa conservadora. La fase Venezuela estuvo orientada a la audiencia latinoamericana, en el idioma de las víctimas y de quienes las seguían. 46 de los 50 tuits emitidos fueron escritos en español. Eso sí, algunos de los dramáticos videos llevaban subtítulos en inglés.
El 29 de junio, mientras el partido Nuevas Ideas anunciaba que Bukele había enviado toda la documentación para postularse a un tercer periodo presidencial, él publicó actualizaciones sobre Hernán Alberto Gil Flores, un hombre atrapado bajo los escombros en el centro comercial Galerías Playa Grande en Venezuela. El presidente no emitió declaraciones en sus redes sociales sobre la inscripción de su precandidatura. Los cuestionamientos a las reformas constitucionales realizadas en julio de 2025 por la bancada oficial para darle esa opción quedaron fuera de su timeline.
Al concluir el mes, Bukele demostró en 103 publicaciones que X sigue siendo su territorio de poder y la plataforma de proyección global. Un espacio donde él y su equipo de comunicaciones deciden qué existe y qué no, qué se amplifica y qué se silencia, quién habla por él y cuándo habla él mismo.
Nota metodológica
Este reporte se basa en el registro manual de 103 publicaciones realizadas por Nayib Bukele en su cuenta de X (@nayibbukele) entre el 1 y el 30 de junio de 2026. Cada entrada fue clasificada con diez campos: fecha, canal, temática, idioma, audiencia, tono y estrategia narrativa, resumen o cita clave, URL de referencia, evento detonante y notas de análisis.
Las temáticas utilizadas fueron: seguridad, economía, bitcoin, relaciones internacionales, infraestructura/obras, legalidad, imagen, oposición, medios, salud, medio ambiente, agricultura, educación y tecnología/IA. Los tonos clasificados fueron: Logro/celebración, ataque/confrontación, victimismo/defensa, visión futura, información neutra y humor/ironía.
Las publicaciones fueron clasificadas en tres categorías: tuits propios (40 %), retuits de terceros (58 %) y auto-retuits (2 %). El análisis por fases distingue entre la primera fase: 1 al 23 de junio, con 53 entradas y la fase Venezuela: del 24 al 30 de junio, con 50 entradas, equivalentes al 49 % del total mensual.
Las URLs de cada publicación fueron registradas al momento del análisis. No se incluyeron respuestas ni publicaciones eliminadas posteriormente.
