La CEL adjudicó la construcción de dos plantas geotérmicas en Chinameca y San Vicente al consorcio InterEnergy hace tres años. Vencido el plazo del contrato, que establecía 24 meses, no hay centrales y el avance es escaso. De la empresa no hay rastro en los discursos ni en documentos oficiales. Las obras están a cargo de LaGeo y comenzaron en 2025, como se constató en una visita al distrito migueleño. Ese mismo año, la entidad estatal recurrió a un préstamo de $150 millones con el Banco Mundial para, aunque no lo aclaró, ampliar una de las dos plantas que no existen.
«Este día cerramos un tema que teníamos pendiente como país». Daniel Álvarez, presidente de la Comisión Ejecutiva Hidroeléctrica del Río Lempa (CEL), pronunció estas palabras el lunes 27 de febrero de 2023, poco antes de anunciar que el consorcio InterEnergy había sido designado para construir dos plantas geotérmicas en los distritos de Chinameca (San Miguel Oeste) y San Vicente.
Elevar el anuncio a un asunto nacional no era gratuito. El Salvador se preparaba para potenciar un sector estratégico que lleva dos décadas estancado. La inyección de inversión privada, estimada en decenas de millones de dólares, resultaba significativa para un país que se encuentra a la zaga en la región centroamericana.
El grupo empresarial disponía de 180 días para presentar la garantía de mantenimiento de la oferta como paso previo a la firma del contrato. A partir de ahí, se acordó un plazo de 24 meses para la construcción de las dos centrales de 20 MW (megavatios) en San Miguel y de 10 MW en San Vicente. Bajo este modelo de negocio, la empresa explotaría el recurso durante 20 años para “recuperar” la inversión. Cumplido el plazo, las centrales pasarían a manos de LaGeo, la empresa estatal, subsidiaria de la CEL, encargada de la generación geotérmica.
InterEnergy es un grupo energético privado presente en ocho países de América Latina y el Caribe. Según su web, cuenta con 2.4 GW (2,400 MW) de capacidad instalada, concentrada principalmente en República Dominicana y Panamá. Su inversión más próxima es una planta solar de 7 MW en Guatemala, parte de un paquete de proyectos de 61 MW adquirido en 2025, ubicados mayoritariamente en las Islas Vírgenes e Islas Caimán.
Sin embargo, tres años después del anuncio, no hay nuevas plantas ni señales de InterEnergy en el país. El nombre de la empresa parece haberse desvanecido: no ha vuelto a mencionarse en publicaciones ni en entrevistas de los titulares de la CEL y de LaGeo. Tampoco hay rastro de la compañía en las memorias de labores u otros documentos que resumen los logros institucionales, lo cual sorprende, tratándose de un proyecto estratégico y de un gobierno que acostumbra a publicitarlo todo.
Del calor de la Tierra a la red eléctrica
La geotermia aprovecha el calor interno de la Tierra; en zonas con sistemas volcánicos activos, el agua del subsuelo alcanza altas presiones y temperaturas al entrar en contacto con rocas calientes o la proximidad de cámaras de magma.
Las centrales a condensación utilizan el vapor de agua en esas condiciones extremas (vapor seco entre 150 y 300 grados) para mover una turbina. Esta energía mecánica (rotación de la turbina) se transforma en electricidad mediante un generador, un proceso similar al de una central hidroeléctrica, solo que esta usa la caída del agua (gravedad). Para garantizar la sostenibilidad del ciclo, el vapor enfriado se condensa y se devuelve al subsuelo mediante los llamados pozos reinyectores.
Voz Pública solicitó una entrevista a la CEL y a InterEnergy para conocer si el contrato seguía en firme pese al vencimiento de los plazos y la falta de obras, pero no obtuvo respuesta.
No obstante, un exempleado de LaGeo, en contacto con trabajadores en activo, afirmó que el contrato sigue vigente. “Se encuentran revisando el detalle de los planos del prediseño de la gestión anterior (Sánchez Cerén) para que la empresa los analice y estudie”, aseguró a mitad de enero. Estos prediseños en estudio incluyen partes de la planta como el sistema de acarreo de vapor, la subestación eléctrica y los separadores ciclónicos, donde se separa el vapor del agua para hacer funcionar la turbina. Sobre el contrato, en teoría ya vencido, la fuente añadió: “Estos términos están ‘pegados con saliva’. Manejan los contratos a su conveniencia y no hay transparencia”.
A finales de 2025, un ingeniero, que trabajó en la sede de la empresa en Panamá, respondió de manera breve por un canal de mensajería. “Te cuento que ya no estoy en InterEnergy y que esos proyectos ya se los quitaron”.

Por su parte, el economista Alejandro Alle, representante de la empresa el día de la adjudicación, tampoco respondió a las solicitudes de entrevista enviadas. Su perfil profesional en la red social LinkedIn indica que dejó la compañía en agosto de 2025.
$150 millones para ampliar planta en Chinameca
Con la empresa desaparecida de la narrativa oficial y sin avances físicos en el terreno, el 28 de marzo de 2025, el Banco Mundial informó de un préstamo de $150 millones contraído por la CEL para construir una planta en Chinameca “de hasta 25 MW”. El presidente Álvarez elogió el apoyo financiero, pero no aclaró cómo encajaba con el contrato anunciado dos años antes para la misma planta.
La situación era un tanto contradictoria: se adquiría deuda pública para construir una planta para la que se había contratado a una empresa que no volvió a ser menciona después del anuncio oficial. La respuesta que no han dado las autoridades se halló en la letra pequeña de los documentos publicados por el banco.
El Estudio de Impacto Ambiental y Social (EIAS) del proyecto “Desarrollo del campo geotérmico de Chinameca”, elaborado por la firma RINA Consulting, Inc. de Washington, D.C., contratada por LaGeo, especifica que la fase 1 del proyecto (adjudicada a InterEnergy) no tiene que ver con el financiamiento aprobado. “Fase 1: Instalación de una unidad de generación de 20 MW (fuera del alcance de, y no relacionado con, el proyecto financiado por el Banco Mundial)”, se indica en la página 34. Las únicas obras vinculadas con la fase 2 y, por tanto, con el financiamiento del banco son la línea de transmisión y la subestación eléctrica. LaGeo es una empresa subsidiaria de la CEL que se dedica a la producción de electricidad a partir del recurso geotérmico.

El Banco Mundial, en un documento de diciembre de 2025, desglosa el monto a invertir en esa segunda fase: $80 millones en la perforación de pozos para confirmar los recursos geotérmicos y $70.3 millones para la capacidad de generación de electricidad (la planta). Otros $17 millones están destinados a programas sociales y ambientales.
Ambos estudios también ponen en entredicho las afirmaciones del presidente de la CEL en las que denunció el abandono del sector de la geotermia en gestiones pasadas. Sin embargo, todos los pozos necesarios para la fase 1 de la construcción de las plantas se perforaron en la década pasada o antes. Los pozos productores de las plataformas -CHI-3 (CHI-3, CHI-3A y CHI-3B) y CHI-6 (CHI-6A)- y el reinyector CHI-7A se construyeron entre 2009 y 2016, en periodos de dos a cinco meses cada uno. El otro CHI-1 es de 1978, según el informe EIAS. En San Vicente, los pozos más recientes datan de 2013 salvo un reinyector que se perforó en el año 2015. En geotermia, cada pozo se identifica mediante un código: las letras indican la zona geográfica y el número señala el orden de perforación.
Partiendo de lo anterior, ¿qué hizo la gestión de Álvarez en Chinameca? El segundo EIAS de 2024, que actualiza el anterior de 2020, responde en parte a la pregunta. “Entre el 2020 y el 2024, el proyecto no desarrolló actividades de construcción que involucraran cambios en la línea base por lo cual se ha retomado el trabajo ya realizado”, acota el informe.
La primera promesa de una planta geotérmica en Chinameca se remonta a la segunda mitad de la década pasada, en el periodo del FMLN. En julio de 2015, el responsable de la CEL anunció una inversión de $330 millones para una planta de 50 MW, a realizarse en dos fases, la primera hasta 2019. Como la institución no obtuvo los permisos del Ministerio de Medio Ambiente, la banca internacional no financió el proyecto, recuerda un extrabajador de LaGeo.
En consecuencia, la primera fase de la planta de 20 MW quedó entonces en un anuncio. Como el que abre este reportaje y que se resume así: la CEL adjudicó la construcción dos plantas geotérmicas a InterEnergy y, vencido el plazo del contrato, no hay obras ni señales de la empresa.
El sesgo de la inteligencia artificial
La IA se consolidó como un aliado inesperado de las instituciones que optan por ocultar información de interés público. Al consultar a IA como Gemini de Google o Chatgpt de OpenAI sobre el estado del proyecto, estas responden que “está en una etapa de ejecución activa” o que “están en marcha, pero no totalmente finalizadas (en alusión a las plantas)”. Estas respuestas, que no son ciertas, se limitan a reproducir los sesgos del discurso oficial disponible en la red.
Erróneamente, la IA vincula la generación de 5 MW en San Vicente con este proceso, cuando en realidad se trata de una turbina “a boca de pozo” que se instaló en 2023. Este sistema consiste en generar energía valiéndose de un solo pozo de forma temporal mientras se construye la central.
Expertos consultados reducen la generación a 2 MW por los problemas técnicos frecuentes en las instalaciones. A inicios de febrero, el sistema quedó fuera de servicio debido a que los alabes de la turbina se dañaron y tuvieron que mandarse a fabricar al extranjero.

Mynor Gil, presidente de LaGeo, confirmó en septiembre pasado que en Chinameca también se planea una inyección “a boca de pozo” aunque sin dar detalles. Al respecto, una fuente del sector añadió que “generaría unos 5 MW y que se avanza con mano de obra local (LaGeo)”, algo que concuerda con la información recopilada en una visita al lugar. Este proyecto ya figuraba en la memoria de labores 2023-24, donde se estimaba su conclusión para mayo de 2025.
Para dimensionar el impacto, una planta de 20 MW podría abastecer a 130,000 hogares con un consumo promedio de 100 KWh al mes gracias a que las centrales generan energía la mayor parte del tiempo, lo que se conoce como factor de planta. En las geotérmicas, el factor es alto, de 0.9, en una escala de 0 (no opera) a 1 (no para). En cambio, en las eólicas y solares oscila entre 0.1 y 0.4.
InterEnergy no gestiona plantas geotérmicas
El consorcio energético tiene 2,400 MW de capacidad instalada repartidos en ocho países de América Latina y el Caribe. Sin embargo, no opera un solo megavatio de energía geotérmica, según se indica en su web. A modo de referencia, El Salvador cuenta con 3,137 MW, que se refiere a la potencia máxima de electricidad que puede producir.
Documentos de LaGeo, acerca del perfil de las empresas interesadas, hacían hincapié en una “comprobada experiencia en la construcción y montaje de plantas geotérmicas a condensación y de subestaciones eléctricas”, según la solicitud de presentación de propuesta de expresión de interés, que data de 2020.
Desde la Secretaría de Prensa, el día del anuncio se destacó este mensaje en X: “El Gobierno del presidente @nayibbukele desarrolló públicamente un proceso legal amparado por la legislación vigente, en el que participaron varias empresas internacionales con vasta experiencia en geotermia”.
En cambio, El Salvador tiene una trayectoria de 50 años y es un alumno aventajado en el contexto latinoamericano. Su capacidad instalada es de 217 MW repartidos en las dos centrales geotérmicas de Ahuachapán (95 MW) y Berlín (117 MW), además de los mencionados 5 MW de San Vicente. Su potencial de generación representa el 12% del ámbito regional, solo superado por México (51%) y Costa Rica (17%).

Chinameca: pocas obras y mucha sed
En una visita realizada a finales de diciembre al campo geotérmico de Chinameca, en las faldas de los volcanes Limbo-Pacayal, se observaron tramos de tuberías (sistema de acarreo) camino a los pozos que, según los vecinos, habían sido construidos en 2025 por personal de LaGeo.
La empresa estatal realizó pruebas de vapor en el pozo CHI-6 en noviembre y, según exempleados de la zona, este sitio sería el escogido para construir la futura central.
Los pozos vienen a ser la columna vertebral de la planta geotérmica: los productores extraen el fluido y los reinyectores lo devuelven al subsuelo. Otros se utilizan para monitoreo o vigilancia y los hay también de exploración del recurso geotérmico.
A pesar de que LaGeo es una institución conocida en esta zona donde los ausoles de La Viejona son uno de sus atractivos turísticos, nadie en Chinameca ha oído hablar de InterEnergy.
La riqueza energética que esconde el subsuelo contrasta con la falta de agua potable en el casco urbano y los cantones que lo flanquean. Los depósitos de agua al lado de las casas y los pick-ups y camiones que transportan agua a toda hora reflejan esa carencia. El censo de población y vivienda 2024 revela que el 39% de las viviendas (2,878 de 7,445) carece de servicio de agua, tres veces más alto que el promedio nacional (13.7%). Además, el 25.5% (725) de las familias se abastece con pipas o camiones, un 20.6% del agua lluvia y 10.2% debe acudir a ríos o quebradas.
En Chinameca, el lugar donde se construirá una planta geotérmica capaz de abastecer a 130,000 familias, casi la mitad de los hogares carece de agua potable en su interior.
Para este trabajo periodístico se solicitaron entrevistas a las instituciones y empresas mencionadas en varias ocasiones, pero ninguna atendió la petición. En los casos de CEL y LaGeo, el contacto se gestionó mediante sus oficinas de comunicaciones y a través de solicitudes de información; asimismo, se buscó una reacción por medio del Banco Mundial, financista de la fase 2 del proyecto en Chinameca. Por su parte, a la empresa InterEnergy se le enviaron varias solicitudes a la dirección de contacto de su sitio web, aunque tampoco respondió.
Los empleados y excolaboradores de LaGeo cuyas opiniones aparecen en este reportaje solicitaron el anonimato por motivos de seguridad.
